9 de julio de 2016

UNA GRAN MUJER EN NUESTRO RECUERDO


Un cuatro de julio de 1914, hace ciento dos años,  vino al mundo una niña pequeñita, con una mirada profunda y una inquietud que fue creciendo conforme los años fueron pasando.  Ávida de saber mas, de aprender mas, de no conformarse con una simple respuesta, ella quería mas y entender muchas cosas que no veía lógicas, derecho a la educación, a la salud, a la cultura, al desarrollo igualitario, a la coeducación en igualdad
No le fue fácil, pero como una hormiguita fue andando un camino que fue enriqueciendo con vivencias y formación.
Los años han pasado y ahora la tenemos en nuestro recuerdo. Lectora y gran conversadora, con su pluma y un folio donde anotar cualquier idea o comentario. Era especial, necesaria y sobre todo insustituible, sus dichos, canciones , recuerdos  y vivencias eran toda una enseñanza, “chica no hay que dormirse”, era lo que siempre me repetía, con todo el cariño que nos teníamos.
En nuestro viaje a la IV Conferencia Mundial de la Mujer, fue un ejemplo de fortaleza con sus ochenta y dos años cruzamos los cielos para unirnos a todas las mujeres, empaparnos de las necesidades, apoyarnos y entre todas buscar un sistema de redes y así poder colaborar y avanzar en el camino de la igualdad.

Esa es otra historia.

Celebrar su recuerdo con una conferencia que impartió en 1998, siempre de su puño y letra, que yo le pasaba a maquina, pero siempre añadía anotaciones y ampliaba, o se saltaba y le daba otro giro, todo según la participación y el perfil de auditorio, lo que siempre buscaba era captar la atención de la gente para poder transmitir todo lo que ella tenia que decirnos.

Mi recuerdo y cariño 



 CONFERENCIA DE CARMEN DE MICHELENA -1998

MUJER ANTE EL SIGLO XXI

No nos podemos limitar a contemplar el reto de la mujer ante el siglo XXI sin constatar la historia de aquellas mujeres que no tuvieron historia y que nos han abierto el camino a seguir en nuestros días.
    Hay que poner de manifiesto ante el tercer milenio el difícil y solitario camino que las mujeres, sin historia, han recorrido para reivindicar sus derechos, sus tendencias liberadoras base del actual feminismo, por lo que mi exposición le va a dedicar un recuerdo como homenaje a su lucha.

Vamos a hablar de mujeres sin que tratemos de enjuiciar ni acusar a los hombres en general bajo ningún concepto. No son ellos la causa directa de la situación de las mujeres, ni quienes en exclusión la mantenían sometidas, aunque contribuyan a hacerlo y se enseñorean y benefician de ello.
Las malas situaciones se originan en los medios de vida y en las cultural genéricas (responsabilidades, roles, etc.). Las propias mujeres reproducen las condiciones y las identidades en su propio mundo. En cumplimiento de la “feminidad”  las mujeres realizan dobles papeles y tienen dobles posiciones: como sujetos de la “opresión” y como vigilantes del sistema patriarcal masculino y femenino. Es imprescindible para avanzar el cambio de actividades, espacios, papeles, funciones; ampliar el espectro genérico de las mujeres y de los hombres para que las capacidades y destrezas históricas sean compartidas.

Esto no ha sido ni es fácil puesto que supone demostrar críticamente la estructura vieja de la concepción del mundo. Porque los estereotipos sociales y sus formas se aprenden desde el principio de la vida y no son aleatorios y son componentes del propio ser.

Al contemplar las historia de las mujeres, en lucha por la libertad y la justicia, vemos que la evolución de la sociedad española en las ultimas décadas ha sido importante.
El cambio que supone la presencia de la mujer en los distintos ámbitos sociales de las que tradicionalmente habrá estado ausente o excluida, es uno de sus elementos esenciales. Y el impacto económico de este cambio ha tenido múltiples manifestaciones.
 Pero no nos podemos sentir triunfalistas.
La lucha de algunas mujeres por alcanzar para todas en beneficio de todas y todos , ha sido excesivamente lenta a causa de la infravaloración que el hombre hace a la mujer.
Decía Carmen de Burgos que era imprescindible la formación , la cultura de las mujeres para conseguir sus emancipación. Pero ¿cuánto tiempo ha costado que se considere un derecho a es formación, a esa cultura?

Hasta ahora, nadie ha intentado hacer una historia de la educación tomando como centro el educador/a. En este caso las maestras son el eje primordial. Hay que comprender la precaria situación, las vicisitudes que tuvieron que pasar hasta nuestros días.
Institutriz, parvulita, maestra de primera enseñanza, maestra de taller, profesora particular Pero muchas mujeres tuvieron una relación directa o indirecta con el contexto educativo. Su formación y su espíritu luchador no puede por menos de estar muy relacionado con el mundo de la educación femenina

Continuaremos